domingo, 28 de abril de 2013

El diablo en casa.



El diablo en casa.





El diablo y yo siempre estamos juntos
Somos como mejores amigos
Él me despierta por las mañanas
Le doy un golpe en la cabeza para que deje de gritar
Después lo piso, él es muy frío y mis pies descalzos siempre sufren al andar sobre él.
Con un martillo golpea mi cabeza, y pareciera que tengo resaca:
Se me sube a los ojos ye dice duerme
Luego lo hago caer con el agua fría del lavabo; cómo odiamos el agua fría del lavabo.
A él le gusta hacer travesuras, a veces le gusta quemarme la lengua, cuando calienta de más la cafetera.
Y cuanta gracia me causa.
Nunca me dice; ya es la hora. Él siempre dice; mira nada más, que tarde vas.
Se convierte en pequeñas piedritas en mis zapatos, es un martirio caminar así, y me sigue causando inmensa gracia, él es frío, él es calor, él es fiebre.
Saliendo del trabajo sube a mi espalda, hablamos largas charlas, nos reímos de lo muy estúpido que es el amor, pero después me cansa y le pido que baje y pare de hablar, pero él se duerme y no lo quiero despertar.
En casa despierta, él olvida calentar la comida en el horno, o tal vez siempre llego tarde a comer, siempre en mi boca hay comida fría y sin sabor, me recuerda que estoy solo.
- ¡Eres libre! ¡Somos libres! ¡Somos felices! - Él grita en medio de la sala. Yo lo observo a veces me uno a gritar con él; ¡Libertad! Lo que siempre quise ahora lo tengo, el exilio y separarme de mamá y papá.
Cuando lo hago me siento tristemente feliz, y luego pone una cara enojada y dice; que idiota eres, sólo eres un estúpido agonizando entre lagrimas en tu habitación, de esas causadas por la soledad.
A veces el diablo me da miedo, por las noches siempre lo veo en el espejo, ahí conmigo pone un arma en mis manos y me dice; hazlo. Siempre le ignoro. Cuando prendo un cigarro él desaparece como el humo que se va.
Quiero que se vaya, pero si se va, ¿con quién me voy a quedar? Si hay algo a lo que le temo es a la soledad  entonces exclamo; Ven, regresa que te extraño, amigo mío.
Él regresa hasta después, cuando la noche cae sobre la ciudad y se pone en mi nariz, la irrita con cuchillos afilados, y escupe su ácida saliva sobre mis ojos, él siempre me hace llorar, él sabe que me hace llorar. Él se siente mal, y me consuela, va a la tienda y me compra una botella, él olvida mencionar que no es un regalo, él roba dinero de mi cartera, a veces asalta a la gente, pero lo hace por mí.
Siempre antes de dormir bebemos la botella, él y yo, mientras charlamos como hacen los hombres, se me olvida que mañana hay trabajo, pero ¿cómo rechazarle al diablo un trago más?; Una más jodido hombrecillo, demuestra quien eres, y qué vergüenza lo que eres. -Él me dice cuando estoy ya muy ebrio, no quiero quedar mal con él. Siempre bebo hasta la última gota, y él dice; Ja! Que va, de ti no se puede esperar más camarada, eres un grande, eres un maestro, ¡ja ja! -Él exclama a gritos, mientras yo no aguanto el sueño un segundo más.
Por las mañanas me vuelve a despertar con el mismo grito, y volvemos a lo mismo.
Conviertes toda la verdad en falacia, amigo diablo tú eres mi desgracia.

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