domingo, 7 de abril de 2013

¿VIVIR SIN MÍ? (Relato de una pequeña obsesión) Capitulo 4

¿VIVIR SIN MÍ?

(Relato de una pequeña obsesión)



UN TRAJE DE CABALLERO, UNA CORBATA, GANAS DE VERTE, UN DURO Y FUERTE SENTIMIENTO DE AMOR DESPUÉS ACOMPAÑADO DE RENCOR, TE AMO TANTO, TE AMO TANTO QUE TE ODIO, NO ENTIENDO COMO PUEDE SER ESTO, DICEN QUE DEL ODIO AL AMOR SOLO HAY UN PASO PERO YO CREO QUE ES AL REVÉS, DEL AMOR AL ODIO SOLO HAY UN LATIDO, SOLO HAY UN INSTANTE, SOLO HAY UNOS CUANTOS MINUTOS AHÍ SÍ LO PUEDO CREER, COMO SEA LA CITA DE HOY NO SE PERDERÁ, PORQUE HOY QUEDÉ DE VERTE EN AQUEL SALÓN PARA BAILAR, VOLAR, Y AMARNOS POR TODA LA ETERNIDAD. SÉ QUE AÚN NO HA DEJADO DE LLOVER PERO CREO QUE NO ESPERARE UN SEGUNDO MÁS, ESTOY DECIDIDO IRÉ A BUSCARTE.



Capítulo 4.- Relato de un pequeño capítulo de amor.

En ese mismo momento bailamos mientras la lluvia tomaba fuerzas, bailar y bailar y un beso tras otro, podía sentir todo mi amor por ella, eran los momentos más felices, la miré directamente a los ojos y le pedí que fuese mía, ella sonrió y dijo que si, acercó sus hermosos y rosas labios y la besé, cada momento aumentaba en cuanto a la perfección hasta que a lo lejos se escuchó la voz de Javier, mientras se dirigía a casa de Abigail, nos vio e interrumpió el beso, esos sentimientos hacia el de querer matarlo ya habían desaparecido, pero regresaron cuando él le grito a Abigail preguntándole que quien era ese imbécil al que besaba. Esas sensaciones, mis respiros, y estoy siendo violento otra vez no lo puedo evitar, míralo es mayor, me despedazará, no, yo puedo contra él, lo odio, lo matare ahora mismo, solté a Abigaíl mientras ella intentaba detenerme, pero no era imposible detenerme porque esto no era fácil de controlar no para mí, mucho menos para ella, tuvimos una pelea, no se podría decir que justa, pues acabé más golpeado. Ella gritaba que dejara de golpearme y yo hacía lo posible por evitar ser golpeado,  él se retiró y yo estaba en el suelo y el escupía sangre, pero yo estaba más lastimado, el tipo tenía unos 18 años, era una bestia y yo solo 15, pero los golpes que le pude dar iban con todo mi odio y él lo sintió, dijo que nos pudriéramos y se fue bajo la lluvia.

Los días pasaban, y estar con ella era lo más perfecto, sentía que era el tipo más afortunado del mundo, es qué tenía conmigo a la chica perfecta, ella era perfecta, su sonrisa, sus besos cada vez que la besaba era tan genial,  me gustaba estar todo el día con ella, en la escuela, saliendo de la escuela, y de la tarde hasta la noche, no quería dejarla por ningún motivo y parecía que ella sentía lo mismo, pues disfrutaba estar conmigo, las cosas que nos decíamos, eran tan profundas, ella solía siempre preguntar que como serian nuestros hijos, que gustos tendrían nuestros hijos, y durante horas planeábamos una vida perfecta para los dos, compartiríamos todo, yo siempre dispuesto a darlo todo por ella, absolutamente todo, todas las tardes, había a donde ir, una película, un simple helado en el quiosco, una velada romántica en un mirador que conocía donde se podía apreciar toda la ciudad, era mágico estar con ella, viendo las luces de la ciudad, los carros corriendo, buscando el foco preciso de nuestros hogares.
Me encantaba respirar de ella, acercarme a su cabello y respirar, sentía que cuando lo hacía respiraba vida, y el besarla bajo las orejas haciendo que se sonrojara, era lo más hermoso del mundo, esos silencios apasionados que pasábamos juntos, esas frases tan hermosas que solía susurrarle al oído, todo fue un gran capítulo de amor, yo sabía que estábamos destinados a estar juntos por siempre éramos la pareja ideal, cuanto tiempo esperándola y al fin la tenía la niña de mis sueños la niña perfecta ella era, tenía fotos de ella en mi ordenador, una foto de ella en mi buró al lado de mi cama, dibujos de ella en mis cuadernos, ella estaba en mi celular, mensajes y mensajes, cuando no la podía ver, ella estaba en todos lados de mi vida. Y así 2 años de tanto amor, nunca me aburrí de ella, siempre había algo en ella que me hacía amarla un poco más, nada de eso podía cambiar, nada de eso debía cambiar, ella era la mujer de mi vida, solo de la mía, de nadie más.

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